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20 formas de seducir a un hombre en 60 segundos

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Cuando creíamos saberlo todo en cuanto a materia de seducción se trata, los dioses del sexo cada día nos ofrecen nuevas lecciones. Prepararnos cuidadosamente y darnos tiempo para el cortejo no siempre es la mejor vía. Hay que darle paso a la improvisación y la rapidez con trucos que creías simples pero que alborotan a cualquier hombre. Conócelos y compruébalos.



Excitar a un hombre puede ser una tarea tediosa o demasiado sencilla: sabemos que su libido se dispara con cualquier toqueteo bien puesto. Pero volverlos realmente locos puede ser una misión titánica…hasta ahora. Aprende tácticas sencillas que solo tomarán segundos pero que les dará cuerda por muchas horas más de acalorada y entusiasta pasión.

1. Acariciar con cuidado sus testículos. Ellos sabrán para dónde vas, pero antes de “partir el pastel”, el estímulo de esta parte de la anatomía masculina puede hacerlos ver estrellas “antes de”. Las terminaciones nerviosas de los pliegues de los testículos los estimulan y excitan con un roce delicado a manera de círculos o de arriba hacia abajo.

2. Masajea sus pectorales. El pezón es otra área sensible en ellos, incluso más que en nosotras. Gran parte de su virilidad trata de reflejarse en su aspecto físico; si tocas con sensualidad sus pechos a manera de admiración, su ego subirá, así como sus ganas de lanzarte a la cama para mostrarte sus otros atributos masculinos.

3. Sexo con sabor. Úntale el abdomen con algún tipo de invento culinario: salsa de chocolate, cremas o líquidos dulces. Limpia la zona con tu lengua mientras jugueteas con la misma, intercalando con tiernos y apasionados besos sobre su vientre.

4. Baila sobre él. Nada de danzas de ballet. Corretea con tu retaguardia, menea tu cadera y pasa tu cuerpo sobre el suyo mientras haces movimientos al ritmo de la música, teniendo en cuenta que debes resaltar tus puntos más fuertes: piernas, cola y busto. Muévete y deja que él te toque mientras lo haces. En menos de nada te agarrará y la danza será ahora de dos, pero ya sabemos de qué forma.

5. Aráñalo. No es una práctica sadomasoquista ni extrema, por el contrario, es una muestra de aprobación y satisfacción por parte de la mujer. Reemplaza de forma eficiente los gemidos que se producen en pleno acto. Aprieta su espalda, sus brazos y muslos, como signo de placer y de que te está haciendo llegar al cielo. A ellos les gustan los rasguños delicados y la fuerza que ejerces sobre él cuando estás en pleno clímax del encuentro sexual.

6. A que te cojo ratón. Véndale los ojos mientras pasas tus manos por sus zonas erógenas, o mientras lo mordisqueas por todo el cuerpo. El misterio y la duda alterarán sus sentidos de forma positiva. Deja que juegue con tu anatomía a través del tacto, y de vez en cuando hazle el quite para que él te busque emocionado.

7. Rozarlo con una pluma. Sí funciona. Si a esto le sumas un coqueteo visual y susurros al oído o soplidos en la nuca, hay éxito asegurado.

8. Siéntate en su espalda. Con fuerza y con decisión, no hay espacio para delicadezas. Muévete con ritmo mientras le haces un masaje profundo que inicie en el cuello y termine en la cadera. La potencia con que lo hagas es el secreto del triunfo. Roza tu pelo en su espalda, el complemento perfecto.

9. Juega con los pies. Pasa tus pies por todo su cuerpo, haciéndole cosquillas y caricias breves.

10. Perfumes y cremas. Deja que él te aplique tu perfume o cremas favoritas, mejor si son nuevas y él no las conoce. La acción del contacto de la piel mezclada con la estimulación de las mucosas olfativas lo excitará en segundos.

11. Pídele que te traiga una toalla después de que hayas tomado la ducha. Deja que él te aprecie desnuda y empapada mientras lo miras directamente a los ojos. Si permites que te envuelva para secarte, en cuestión de segundos te la volverá a quitar para hacerte suya.

12. En cuatro… ¡y mejorado! Laura Beltrán, sexóloga y colaboradora para la revista Cosmopolitan, aconseja reinventar la popular postura de “El perrito”, una de las preferidas para un “rapidito”. Ponte en cuatro pero esta vez agacha el torso hasta que tu cabeza se apoye de alguno de tus brazos. Con la mano que te queda libre, agarra la base de su pene mientras te penetra. Su pene entra en una dirección diferente y aumenta la fricción del miembro.

13. Sorpréndelo con sexo oral. Vete a otros terrenos que excluyan la cama. En un restaurante, en una fiesta, mientras ven una película, en el baño de un avión, en el parque, en el auto camino a casa, la idea es que sea en el lugar y en la situación que menos se lo espere.

14. Mensajes de texto sucios. Envíale un e-mail o un mensaje de texto con un poco de “dirty talk”: palabras sucias, eróticas y excitantes. De la nada déjalo boquiabierto mientras trabaja y recibe peticiones tuyas con un toque muy picante.

15. No usar brasiere. Deja que entre tu camisón o vestido se resalten tus atributos femeninos. En una tarde de domingo, en un viaje o en cualquier lugar donde la pena no te cohíba. No solo los concursos de camisas mojadas son aptos para “dejarte ver”. Nada más sexy que él pueda acariciar tu espalda debajo de tu blusa y encontrarse con un obstáculo menos. Eso lo pondrá a mil.

16. Despiértalo en la mañana con lametazos sexies en sus manos y cuello. Un preámbulo excelente para el sexo mañanero, otra de las cosas que los excita de forma contundente.

17. Deja que te observe mientras te “autocomplaces”. Luego viene su turno de terminar con lo que iniciaste.

18. Lamer y lamer. En esta ocasión hablamos de los dulces y demás deleites gastronómicos que se te crucen por el frente. Toma una colombina, un ramo de uvas o cerezas, un chocolate y todo aquello a lo que le puedas dar una sesión de lametazos y hazlo frente a tu pareja.

19. Etiqueta sexual en la mesa. Aprovecha la distracción de una cena o almuerzo y de las charlas para pasar tus pies sobre sus piernas y genitales por debajo de la mesa. A él le excita saber que es tu único objetivo entre varios acompañantes a su alrededor.

20. Es hora de comer…sobre tu cuerpo. No está de más si de vez en cuando le sirves la cena o desayuno sobre ti y le permites que saboree sus platillos favoritos junto con el roce de tu piel. Tú serás el plato fuerte.

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